Boceto De Sueños Escritos | Caracas, Ciudad De Opuestos I

En mis anteriores ULOGS contaba lo vivido en mi anterior semana. La ida a clases de flauta, el trabajar con mi nuevo maestro, el retomar las fisioterapias y re-encontrarme con la doctora y los fisioterapeutas.  Todo esto me hizo recargar baterías, llenarme de motivación y seguir avanzando a pesar de las adversidades, el mal tiempo y los bajos precios del Steem.

Yo vivo la Caracas de la mayoría. Me la paso encerrado, limitado por el hampa y la dificultad de movimiento en una ciudad donde el transporte público es un caos. Cuando salgo, me movilizo con mis dos pies y uso el Metro para llegar a mis lugares de estudio y donde realizo una que otra compra de alimentos. La ciudad que veo es una ciudad de caras sucias y cansadas, donde la mitad de hombres están muertos en vida, y la otra mitad busca asesinar al que pueda tener algo de valor en los bolsillos. Me monto en vagones repletos de sudor, axilas olorosas, niños llorando a todo pulmón y personas insultándose unas a otras. Cada quien anda por su cuenta, todos se golpean y empujan para pasar primeros y lograr alcanzar algún puesto. Si eres un anciano, una mujer embarazada o alguien con cualquier discapacidad motora, no habrá ninguna clase de piedad por ti, y aquellos que estén sentados en los lugares asignados para ti, fingirán estar dormidos y no se levantarán a pesar de tu condición y derecho.

Cuando salgo a la superficie, veo como una turba de bárbaros se agolpan en un abasto para comprar productos regulados, robándose, golpeándose y hasta apuñaleándose mientras que la policía exige orden inútilmente. Solo aquellos más curtidos en las “artes del bachaquerismo” son los dichosos de lograr adquirir los productos. No importa el orden, no importa quién llegó primero y quién llegó después, solo importa qué tan déspota puedes llegar a ser para pasarle por encima a los demás.

La universidad es un oasis de corta duración, no paso más de 2 horas en un aula para luego regresar a la seguridad relativa de mi hogar, así que, a pesar de las buenas experiencias, lo malo prevalece en mi día a día.

Esa es la Caracas que yo vivo, la de mi día a día, una ciudad sin piedad donde quien no se adapta perece. Y en ese proceso de adaptación caí yo, una parte de mí se hizo barbárica, se conectó con lo salvaje y contaré cómo gracias a la fisioterapia y a las clases de flauta me di cuenta de ello.

Pero será en una próxima publicación, manténganse atentos.

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Músico, flautista, arreglista y escritor. Since 1995. Caracas, Venezuela

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