Bocetos De Sueños Escritos | La Riqueza Relativa IV

En la anterior publicación definía según los estándares internacionales lo que es la clase baja, la clase media y la clase alta. En la presente publicación trataré el cómo en Venezuela estos términos se salen de lo convencional, y son re-interpretados por la sociedad a causa de la crisis humanitaria que se surge en el país latinoamericano.

A pesar de estas definiciones de clases ya establecidas por estudiosos de la sociología, politología y economía, en Venezuela hay un concepto muy distinto de lo que son las clases sociales, y de cuáles son aquellos factores que reflejan riqueza y posibilidades económicas. En Venezuela, según estudios realizados en el 2017, más del 80% de la población venezolana vive entre la extrema pobreza y la pobreza (según los parámetros antes mencionados). Por lo tanto, en un país donde no tener dinero para comprar carne o embutidos es lo normal, el concepto de riqueza es muy distante a los yates, mansiones y carros último modelo.

Podríamos decir entonces que, la clase baja en Venezuela es aquella compuesta por las personas en extrema pobreza, que padecen de una desnutrición considerable a causa de su incapacidad para comprar alimentos, y aquellas personas en una situación de pobreza pero que, dedicando cuantiosas horas de su día, realizan colas multitudinarias para adquirir productos a precios regulados por los entes del Estado; de esta manera y a través del trueque o chambalaque, las personas logran organizarse para cubrir medianamente sus necesidades alimenticias.

En la clase media se ubican las personas trabajadoras que, a falta de tiempo disponible para realizar esas enormes colas en establecimientos donde venden productos básicos, se ven obligados a dirigirse a un mercado paralelo donde pueden adquirir los productos de forma irregular gracias a árbitros conocidos localmente como “bachaqueros” a precios que van entre el 1000% y el 10000% por encima de su precio regulado por el Estado.  Esta clase trabajadora tiene la posibilidad de ofertar en un mercado con una hiperinflación galopante y poder surtir su nevera logrando una alimentación balanceada, más no variada. El consumo de bienes y servicios como: salidas al cine, consumo en restaurantes, bares o cafés; se ve extremadamente limitado al poco presupuesto restante luego de las compras de alimentos en el mercado paralelo.

Ahora bien… si eso es lo que se considera como clase media… ¿donde están los “ricos” de Venezuela?. Pues la respuesta esta en que van de personas que pueden permitirse los mismos consumos que una clase media normal en otro país, a personas con una capacidad de adquirir lujos con mucha facilidad.

La brecha social en Venezuela producto de la enorme cantidad de corrupción yacente en cada estructura burocrática del gobierno y fuerzas fácticas ha creado una clase social de privilegiados que han pasado a llamarse “enchufados” por la sociedad venezolana. Estas personas pueden cometer arbitrajes libremente en un mercado de divisas regulado y hacerse con fortunas multimillonarias distribuidas a lo largo de paraísos fiscales al rededor del mundo. La red de blanqueo de capitales al rededor de empresas ficticias y testaferros, abarca el planeta tierra y las denuncias por delitos bancarios aparecen en al menos 3 continentes del planeta tierra.

Así es como en Venezuela, para el pobre el que tiene queso en su nevera es millonario, para el que tiene queso, una salida a un restaurante es un lujo enorme, y aquel que puede ir al restaurante lee en su teléfono inteligente los 10 dígitos congelados en la cuenta en un banco Suizo de un empleado público con alto cargo.

La riqueza es relativa, y en este país, la distorsión es más que evidente.

 

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Músico, flautista, arreglista y escritor. Since 1995. Caracas, Venezuela

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