Consecuencias Del Paternalismo Gubernamental

Consecuencias Del Paternalismo Gubernamental

Desde hace 20 años, la política social del gobierno venezolano se ha caracterizado por la creación de programas de ayudas a los más necesitados. Lo que a primera vista puede parecer algo positivo, se convirtió en una herramienta para captar votos nuevos y retener los ya recibidos. Esa clase de beneficios sociales surtieron efecto en las urnas electorales; el gobierno al ver su efectividad, decidió aumentar su cantidad y promoción.

Hoy en día hay “misiones” (ayudas sociales con objetivos particulares), bonos (dinero regalado), becas  y bolsas/cajas CLAP (alimento a precios subsidiados). Hay misiones para estudiar y obtener un título de básica, secundaria y hasta uno universitario; estos vienen acompañados de una formación ideológica fuerte que incentiva a los estudiantes a idolatrar el gobierno y a los líderes que lo representan. Hay programas de becas para estudiantes, para privados de libertad, para madres solteras y deportistas; de todos ellos, los estudiantes son los que reciben el menor importe. Las misiones son el campo más extenso, hay misiones que te entregan inmuebles a precios increiblemente bajos, otras te regalan electrodomésticos, linea blanca, linea marrón, otras entregan automóviles a precios subsidiados, otras entregan medicinas, ofrecen atención médica, en fin… el 80% de ellas están completamente paralizadas y las pocas que quedan son gallinas de oro para los empleados públicos corruptos. Podríamos decir que todas se caracterizan por ofrecer a la ciudadanía cuantiosos beneficios a cambio de solo un voto e ir a una que otra concentración política.

Hace una semana más o menos recibía un tremendo regaño por parte de una persona muy querida. Estaba escribiendo cartas para ofrecer algunos servicios a cambio de apoyo económico y le mandé un borrador pues quería saber su opinión al respecto.

Me dijo de manera muy clara:

Coño’e su madre, estas pidiendo limosna y ni siquiera te estas dando cuenta. Los tienen jodí’os, les han inyectado en las venas ese socialismo por más de 20 años. 

Él esa clase de personas con buenas ideas y mal carácter, un tipo que si se le conoce bien y no se le toma sus palabras de manera muy personal, se puede aprender muchísimo escuchándolo. Al principio no le paré mucho pero conforme fue pasando el tiempo su comentario empezó a repetirse en mi cabeza.

He estado compartiendo en redes sociales con personas de todas partes del mundo, me gusta porque me desconecta un rato de los temas de siempre de todos  los venezolanos (la crisis, la plata, la comida, el gobierno). Compartiendo con ellos, el comentario de mi amigo iba tomando más sentido. Me di cuenta que la forma  de actuar, de reaccionar, de analizar sus problemas eran completamente distintas a las que yo estoy a costumbrado a ver en la calle.

Creo que mi amigo tenía razón, recibir del gobierno de todo sin dar nada a cambio nos ha hecho daño como sociedad y como individuos. Tenemos la creencia de que los que tienen más dinero  tienen que ayudarnos por que sí, porque ser rico es malo pues los ricos son los culpables de la pobreza. El trabajo humilde y honrado tiene tiempo que perdió su rentabilidad, sin embargo, ahora hasta la honradez se pone en duda, se aplaude más a quien comete arbitrajes económicos, a quien roba y  asesina por algún beneficio económico que al que trabaja de manera legal.

Yo cambié la redacción de mis cartas. Estaba ofreciendo unos servicios y mis argumentos de venta era “contrátame porque soy venezolano y la estoy pasando mal”. Eso no tiene sentido, durante un momento la costumbre se apoderó de mí y consideré mejor hacerme la víctima que valorar mis habilidades y competencias.

Entiendo que la situación esté muy difícil y se participe en concursos para conseguir alguna ayuda internacional (yo mismo he participado en esos concursos), pero una cosa es eso, y otra cosa es una propuesta de trabajo. El mundo es rudo e injusto, papá Estado no va a estar para mantenernos toda la vida, afuera lo que importa es lo que puedes ofrecer, tus capacidades para ser útil, y ese pensamiento “capitalista” no es malo.

En un mercado laboral donde se premia la meritocracia y solo el más competente gana, el colectivo trabajador se esfuerza por estudiar, por especializar sus conocimientos para así obtener un buen trabajo. En un mercado laboral donde se premian los apellidos y las amistades, el mayor orgullo de un ser humano son los nombres que hay guardados en su lista de contactos del celular.

Un modelo ha llevado a la ruina, el otro, aunque imperfecto e injusto, ha creado riqueza y llevado al éxito a muchos. Creo que es tiempo de reflexionar, de asumir lo injusto del sistema y empezar a apostar por nosotros mismos para poder salir de este atolladero económico. Puede que el día que nos demos cuenta que el único responsable de cambiar nuestra realidad somos nosotros mismos, el actual gobierno saldrá del poder.

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Músico, flautista, arreglista y escritor. Since 1995. Caracas, Venezuela

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