Emigrar Sin Cruzar Fronteras

Emigrar Sin Cruzar Fronteras

Muchos saben que toco la flauta y amo pasármela el día entero escuchando música (de hecho, estoy disfrutando de un buen playlist mientras escribo este artículo). Suelo escuchar diversos géneros, lo único que evado es trap y reggaeton; no tengo nada en contra de los que sí escuchan esos géneros, pero en mi opinión, es una música con la cual no me puedo conectar por los anti-valores y costumbres que incentiva.

Una de las muchas razones por la cual me gusta escuchar música, es que ésta tiene el poder de transportarme a lugares y tiempos lejanos. Con ella, puedo viajar al futuro o al pasado, conocer y vivir lugar en los cuales nunca he estado, para luego así regresar a la cruda realidad recargado de energías y ganas de seguir luchando.

La música venezolana es la que más disfruto. ¡Del tipo que sea! Folk, rock, académica, latina…. cada movimiento musical me lleva a un lugar distinto de la historia de mi tierra. Uno de los lugares que más suelo frecuentar es la capital Venezolana de mediados del siglo XX. El modernismo se hacía ver en cada esquina, la aparición del petróleo convirtió un país agrario en una futura potencia, lugar donde el inversor internacional llegaba con su capital a construir grandes obras arquitectónicas y fundar ideas que se convertirían en las transnacionales del hoy.

La música que me lleva a ese maravilloso tiempo es la de Aldemaro Romero, especialmente el álbum Dinner In Caracas Vol.II  . Yo nací en el 95′, no conocí esa Caracas moderna y próspera, pero esa música me hace sentir que estuve allí. Viajo al Boulevar de Sabana Grande, respiro el aire limpio mezclado con el olor a pan y tabaco que emana del Gran Café. Veo a Gabriel García Márquez sentado junto a Mario Vargas Llosa conversando sobre la ficción literaria, a Billo Frómeta compartiendo ideas musicales con Felipe Pirela y mi corazón parece explotar de emoción.

Mi Venezuela amada, la niña mimada del Caribe, la consentida de Dios con sus riquezas naturales y sus mujeres hermosas. La futura potencia mundial… ¡Cuanto maltrato y desfalco has sufrido desde aquellas épocas en blanco y negro! Parece que fuera ayer cuando media Europa corría hacia ti huyendo de la guerra y tu, madre patria, recibías a todos con tus brazos abiertos. Ahora que todo esta al revés, que tus hijos huyen de tu seno por culpa del hambre y el miedo, ¡Cuanto te extraño!  

Dejamos que se nos escapara esa  Venezuela hermosa, se nos fue el progreso junto a Renny Otolina y la señora Democracia. La tierra de hoy, no es la Venezuela de ayer, no es lo que merece ser esta bondadosa tierra de valientes, de Bolívar y Miranda, de Convit y Luis Aparicio.

Hoy por hoy, extraño a mi tierra profundamente a pesar que sigo dentro de ella. Estoy plenamente convencido que al igual que yo, muchos se sienten inmigrantes sin haber cruzado  frontera. Hoy en día, los ciudadanos de esa Venezuela de antaño, lloramos la pérdida en la lejanía del norte y el presente. Nuestro dolor se hace uno, exiliados y recluidos, juntamos nuestras lágrimas a la espera de un cambio radical en nuestro país que nos devuelva esa sociedad de poetas, músicos, científicos y, sobre todo…de ciudadanos.

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Músico, flautista, arreglista y escritor. Since 1995. Caracas, Venezuela

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