Ulog #4 | Pequeñas alegrías

Ulog #4 | Pequeñas alegrías

Esto no es lo que ustedes piensan… no es ninguna sustancia ilícita ni mucho menos. Es leche en polvo.

Tenía sin mentirles como una semana buscando como loco leche en polvo para el tetero de Damian. Se nos acabó la del CLAP que compramos bachaqueada en Petare.

Ahora que estamos en Barquisimeto tomándonos algunas vacaciones, ando en desventaja. No tengo  experiencia en las artes oscuras de conseguir un producto regulado en el mercado negro de esta ciudad. Así que me toca preguntar a todo el mundo, y casi nadie sabe pues es raro que alguien en este país esté consumiendo leche en polvo sin tener un bebé en casa.

Tuve mucha, mucha suerte hoy… y menos mal porque ya la mala pava me estaba fastidiando. El otro día vi una leche a un precio medio accesible, fui al siguiente día para ver en la caja registradora la última leche a punto de venderse. Aquí hay un mercado popular donde se consiguen algunas cosas a veces, fui para allá y en menos de 5 minutos tenía en mis manos una supuesta leche en una bolsa transparente. Compré poquita, quiero probar qué tal es antes de hacer un gasto considerable.  En este momento Luisana anda haciendo el tetero, tiene buena pinta, espero que funcione sin ninguna consecuencia gastrointestinal.

La alegría que me generó poder conseguir esa leche fue directamente proporcional a la tristeza que sentí al ver esa última leche venderse aquella vez. Pude abrazar a mi hijo, bailar con él como si de el mejor premio de  lotería se tratase. Luego llegué a casa y compartí la hazaña con algunos compañeros de otras latitudes, y tras su desconcierto y confusión pude detenerme a pensar un poco al respecto.

Vivir en este momento tan difícil de la historia venezolana nos ha quitado mucho, nos ha roto nuestras familias, hemos perdido familiares por falta de medicinas, y muchísimos han perdido la esperanza.

Suelo hacer el ejercicio mental de verle un lado positivo a las cosas, así al final no me lo crea por lo artificial que suele ser el resultado a veces. Sin embargo, esta vez fue algo distinto. Reflexioné sobre mi alegría, una alegría producida por un evento que es completamente insignificante en la mayoría de lugares fuera de Venezuela: comprar leche en polvo. Volví a saborear esa alegría y pude confirmar el potencial motivador que hay escondido tras esta crisis.

Nos han obligado a doblegarnos, nos han quitado muchas cosas, y al tener poco, nos contentamos con poco. Y eso no es necesariamente malo. Si se lleva de una manera correcta, y se usa esos pequeños momentos de alegría para motivarse a realizar los proyectos personales, esa leche, esa pasta, el arroz o el paquete de harina de maíz pre-cocido (lo siento Lorenzo, no me pagarás nada si nombro tu producto); entonces la carencia se convertirá en oportunidad de crecimiento y superación.

En tiempos de crisis los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres. Estoy convencido que hay que jugar con las reglas del juego para hacer el bien sin ser otro vivo chimbo más. La cosa es que llorando y echándose a morir no se logran ver las oportunidades de superación. Creo que es tiempo de tomar esas cosas pequeñas que poseemos, valorarlas, respirar profundo y seguir adelante conteniendo la respiración hasta el próximo golpe. Luego, repetir el proceso.

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Músico, flautista, arreglista y escritor. Since 1995. Caracas, Venezuela

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