ULOG #7 | Reinventarse Es Conocerse

Estoy estudiando html y css para desarrollar páginas web. Desde que un amigo me contó lo divertido que le parecía programar hace varios meses, empezó a llamarme la atención el tema. Sin embargo,   nunca me imaginé que estaría dedicándole unas 4 horas diarias, aprendiendo, practicando, esforzándome por entender todas las complejidades implicadas, y así de esa manera, obtener  las habilidades requeridas para desarrollar una página web.

Mi amigo, el que me contó lo divertido que era programar, meses más tarde encontró un trabajo como programador en una buena empresa.  Su buen sueldo le ha dado un vuelco a su calidad de vida como inmigrante. Eso no me sorprendió mucho, sabía que los desarrolladores eran bastante cotizados en todo el mundo y que la demanda es tan alta que no importa si tienes título, siempre y cuando tengas las  habilidades para realizar el trabajo.  Lo que me sorprendió fue cuando él me dijo: -hazme caso, haz este y este curso y luego vuelve a escribirme. Déjame ser tu guía en el mundo freelance-. Pasé de hacer entre 3 y cuatro propuestas para obtener algún trabajo como redactor diarias -(sin obtener ningún sí), a tener la posibilidad de ser felizmente sub-pagado (en comparación a un programador viviendo en un país desarrollado) haciendo páginas web. La posibilidad, por insegura que parezca, es más que lo que tengo  en estos momentos para salir de la crisis económica, por eso me aferré a ella con fuerza y confié completamente en mi cerebro y su capacidad para aprender bien y rápido.

Mi amigo programador, no es programador, es psicólogo. Egresado de la Universidad Central de Venezuela, se especializó en ciencias conductuales siendo uno de los alumnos más destacados de su cohorte. A pesar de tan rimbombantes credenciales, su trabajo en el país que lo acogió como inmigrante era llamar a personas en un CallCenter para venderles productos electrónicos. 10 horas diarias sentado frente a un computador y un teléfono,  por un sueldo bastante miserable.

Y es que así es la realidad del inmigrante, así es la realidad del venezolano en general. El que se fue, aprende a hacer tareas que nunca pensó que pudiese haber hecho en su país, y el que se queda, aprende a hacer tareas nuevas para sobrevivir.

Esta situación que nos ha roto, nos ha obligado a desprendernos de nosotros mismos, arrancar nuestras raíces y crecer en otros lugares. Nos ha quitado todo lo que creíamos conocer de nosotros mismos y nos ha obligado a reinventarnos.

Reinventarse es conocerse

Es paradógico, pero no por eso deja de ser menos real. La vida esta llena de paradojas. Nosotros mismos somos seres paradójicos, contradictorios, dinámicos, disímiles. Crecemos, estudiamos, nos graduamos para obtener una etiqueta social que nos dijeron que debíamos mantener en alto todo el tiempo, pues “eso es lo que nos hace ser alguien en la vida”. Verse obligado a soltar esa etiqueta y tomar una pala y  escoba, un taxi, un pico y una pala, es asumir la paradoja de la vida. Es darse cuenta que no somos psicólogos, o músicos, o doctores. Somos seres humanos.

Algún día leeré todos estos textos y me sorprenderé de lo mucho que he avanzado. Cuando eso pase, tal vez estaré tocando en una orquesta, teniendo mi propio grupo música venezolana, programando o dando clases en una escuela de música.  No lo sé, solo sé que seguiré siendo Miguel, cada vez más sano y más autoconocido.

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Músico, flautista, arreglista y escritor. Since 1995. Caracas, Venezuela

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