Un flautista Cuatrero

Un flautista Cuatrero

 

Hace un par de días compartía con ustedes que estaba trabajando en un vals nuevo. Ese vals tiene cierta complejidad en el cuatro (al menos para mi básico nivel de ejecución), y me he entregado día a día a ese hermoso instrumento para mejorar mis habilidades poco a poco y así lograr autoacompañarme cualquier tema que desee.

Cuando uno toca un instrumento, y luego decide aprender a uno nuevo que sea de la misma familia (viento-metal, viento-madera, cuerda, percusión…) hay ciertos conocimientos previos que te confieren una ventaja y facilitan el proceso de aprendizaje. Les pongo un ejemplo: para mí sería más fácil aprender a tocar el saxofón ya que manejo la flauta, de igual forma a un violinista tendría facilidades de aprender a tocar viola por los conocimientos que le produjo aprender a tocar violin.

Ahora bien… ¿ Qué tiene que ver el cuatro con la flauta? Pues nada, realmente nada a parte que los dos suenan. De hecho, hay cosas que son completamente ajenas y extrañas para un flautista cuando decide aprender a tocar cuatro o cualquiero otro instrumento de cuerda rasgada.

Concentrémonos en la mano izquierda, en la flauta, la posición de la muñeca y codo es fija, no deberías hacer ningún movimiento con esas partes del cuerpo, son solo los dedos que se mueven de arriba a abajo con ligereza y relajadamente para presionar o soltar las llaves del instrumento. Esa característica hace de la flauta un instrumento muy virtuoso, capaz de realizar líneas melódicas complejas y veloces. En cambio en el cuatro sí se mueve el codo y la muñeca para poder colocar los dedos en el ángulo más cómodo para abordar el acorde a ejecutar; sumado a eso los dedos no van de arriba a abajo, ¡ellos se mueven en todas las direcciones! haces barras (mi tortura favorita) extensiones y demás cosas anti-flautísticas.

Yo tengo unos dedos largos pero bien flojos para extenderse. No los culpo, es un movimiento completamente ajeno a la flauta. Sin embargo, ahí voy, poco a poco quitándoles esa flojera y lastimándolos con las cuerdas. No se preocupen, el cuerpo es sabio y en una semana ya empiezan a salirte callos en los dedos que endurecen la piel y eliminan el dolor.

Con la mano derecha aún no me meto mucho. Solo toco vals y no es un ritmo que suponga mucha dificultad, pero tengo pendiente trabajar los chasquidos para poder hacer joropo y merengue venezolano.

En fin… estoy disfrutando de esta nueva etapa musical y me place poder compartirla con todos ustedes. Los dejo, me voy para seguir trabajando en mis acordes.

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Músico, flautista, arreglista y escritor. Since 1995. Caracas, Venezuela

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